
Adelgazar sin Riesgos
La pérdida de peso es un tema delicado. Muchas personas no están contentas con su peso, pero la mayoría no están seguras de qué hacer para cambiarlo; y muchas estarían mejor si no hiciesen nada. Puede que quieras pesar menos o más o incluso parecerte a otra persona, pero objetivos como ésos pueden no ser sanos o realistas. Quizás veas las revistas, los anuncios y la televisión y desees parecerte a las modelos o actores, pero lo único que conseguirás es desilusionarte. Ninguna dieta o pastilla mágica hará que te parezcas a alguien que no estabas destinado a ser. Entonces, ¿qué deberías hacer para controlar tu peso?
Estar sano significa tener el peso adecuado para ti. Para averiguar si tu peso es saludable o si necesitas adelgazar o engordar lo mejor es consultarlo con un médico o un dietista. Ellos pueden comparar tu peso con las pautas saludables y ayudarte a fijar metas realistas. Si resulta que adelgazar te beneficiaría, puedes empezar siguiendo algunas de las sencillas recomendaciones que enumeramos a continuación.
El control de peso se consigue a largo plazo. La gente que pierde peso de forma rápida mediante dietas de choque u otras medidas extremas suelen recuperar todas (y, a menudo, más) las libras que perdieron puesto que no cambiaron sus hábitos permanentemente. Por lo tanto, el mejor plan para controlar el peso es aquél que puedes mantener de por vida. ¡Eso es mucho tiempo, así que intentaremos que estas recomendaciones sean lo más sencillas posible!
Conviértelo en un asunto familiar. Pide ayuda y apoyo a tus padres y, si es posible, que hagan cambios en la dieta o el estilo de vida que puedan beneficiar a toda la familia. Los adolescentes que cuentan con el apoyo familiar tienden a obtener mejores resultados con los programas de control de peso. Pero, recuerda: debéis hacerlo de forma cordial; ¡convertir la pérdida de peso en una competición es buscarse problemas!
Vigila lo que bebes. Es increíble la cantidad de calorías extra que pueden contener las sodas, los jugos y otras bebidas que tomas a diario. Con solo prescindir de un par de latas de soda o cambiarte a la soda light, puedes ahorrarte 360 calorías o más al día. Bebe mucha agua u otras bebidas sin azúcar para saciar la sed y evita los jugos y las sodas azucaradas. También es buena idea cambiar de la leche entera a la descremada o semidescremada.
Muévete. Puede que descubras que no necesitas renunciar a las calorías tanto como necesitas levantar el trasero. Y no te pongas a pensar que tienes que practicar un deporte de equipo o tomar clasees de entrenamiento aerobico. Prueba varias actividades, desde senderismo hasta ciclismo o remo, hasta que encuentres las que te gustan. ¿No eres deportista? Busca otras maneras de hacer ejercicio: ve a la escuela caminado, sube y baja las escaleras un par de veces antes de ducharte por las mañanas, apaga la tele y ayuda a tus padres en el jardín o date un paseo hasta la casa del chico o chica que te gusta; lo que sea, con tal de que te muevas. Tu objetivo debería ser hacer ejercicio aeróbico unos 30-60 minutos de tres a cinco veces por semana, pero está bien si empiezas dando unas cuantas vueltas a la manzana antes de acostarte. ¡Esto también puede ayudar a evitar que te conviertas en un adicto a la televisión, los videojuegos o Internet!
Empieza por las cosas pequeñas. Es más fácil ser perseverante con los cambios pequeños que con los drásticos. Intenta reducir el tamaño de las porciones que comes y no tomes soda durante una semana. Una vez conseguido eso, empieza a introducir en tu vida alimentos más sanos y ejercicio.
Deja de comer cuando estés lleno. Muchas personas comen por costumbre cuando están aburridas, solas o estresadas o siguen comiendo un rato después de sentirse llenas. Trata de prestar atención cuando comes y deja de comer cuando estés lleno. Comer más despacio ayuda porque el cerebro tarda 20 minutos en darse cuenta de qué cantidad de comida hay en el estómago. A veces, hacer una pausa antes de repetir puede evitar que comas otra ración. Evita comer cuando estés enojado o aburrido; intenta hacer otra cosa (un paseo alrededor de la manzana o ir al gimnasio son buenas alternativas). Mucha gente cree que es útil escribir un diario de lo que comen y cuándo. Revisar el diario más tarde puede ayudarles a identificar las emociones que sienten cuando comen demasiado o si tienen costumbres poco saludables. Un dietista titulado puede darte algunos consejos prácticos sobre cómo hacerlo.
Come menos más a menudo. Mucha gente se ha dado cuenta de que comer un par de snacks a lo largo del día les ayuda a elegir comidas más saludables. Mete un par de snacks saludables (zanahorias, una barra de granola baja en calorías o una pieza de fruta) en la mochila para que te los puedas tomar durante el día. Añadir snacks saludables a las tres comidas principales y comer porciones más pequeñas puede ayudarte a eliminar calorías sin privarte de nada.
Cinco al día de las libras te librarían. ¡Pasa de la comida rapida y empieza con las frutas y las verduras! Cinco porciones de frutas y verduras no solo son una buena idea para ayudarte a adelgazar, también te ayudarán a mantener sano el corazón y todo el cuerpo. Otras sugerencias para comer bien: sustituye el pan blanco por el integral, cambia las sodas azucaradas por agua y varios vasos de leche semidescremada y asegúrate de desayunar sano. ¡Tomar cereales y leche bajos en calorías y una pieza de fruta es una mucho mejor idea que no desayunar o tragarse un donut mientras corres hasta la parada del autobús! Un dietista titulado puede darte muchas más ideas sobre snacks y menús.
Evita las dietas pasajeras o las comidas envasadas. Si estuviéramos destinados a comer alimentos enlatados, crecerían en los árboles. Nunca es buena idea cambiar comidas por batidos o eliminar un grupo particular de alimento para adelgazar; todos necesitamos comer un alimentos variados para mantenernos sanos. Evita las dietas pasajeras porque todavía estás creciendo y necesitas asegurarte de que recibes los nutrientes adecuados. Evita las pastillas dietéticas (incluso las que se venden sin receta médica o las naturales). Pueden ser peligrosas para tu salud; además, no hay pruebas de que mantener ayuden a el peso bajo en el largo plazo.
No prescindas de determinados alimentos. No te digas que no volverás a comerte tu helado favorito de chocolate y mantequilla de cacahuate o una bolsa de papas fritas de la máquina expendedora de la escuela. Prohibirte estas comidas hará que las desees incluso más. Además, para estar sano necesitas algo de grasa en tu dieta, así que renunciar siempre a todas las comidas grasas tampoco es una buena idea. La clave del éxito a largo plazo es elegir alimentos sanos la mayor parte del tiempo. Si quieres un pedazo de pastel en una fiesta, ¡cómetelo! Pero, más tarde, para compensar, mordisquea zanahorias en lugar de papas fritas.
Perdónate. Ibas a comerte otra cracker con queso en spray y resulta que al bote solo le queda aire y la caja está vacía. Bebe un poco de agua, lávate los dientes y a otra cosa. Todo el mundo que ha intentado adelgazar alguna vez sabe que es un reto. Cuando metes la pata, lo mejor es seguir por el buen camino y no mirar atrás. Evita decirte a ti mismo que volverás a empezar mañana o la semana que viene o el año que viene. Empieza ahora mismo.
Trata de recordar que adelgazar no hará que seas mejor persona; y no cambiará tu vida por arte de magia. Es buena idea mantener un peso saludable porque solo es eso: saludable.
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